Historias para no dormir – Capítulo IV – Inferno

Historias para no dormir – Capítulo IV – Inferno

Capítulo IV – INFERNO

Bienvenidos a la barca de Caronte con la que haremos un viaje por el infierno de las oficinas de CaixaBank. De la mano de Dante conoceremos los nuevos círculos del averno de los empleados de la DT Cataluña.

Ya en el portal del infierno nuestras pobres almas de penitentes sufren los primeros castigos, la ansiedad que empieza a la vigilia pensante que mañana tienes que ir a trabajar o el hecho de despertarte de repente en media noche trastornado por el que te espera a la oficina. Y el que te espera a la oficina son los nueve círculos del infierno.

CÍRCULO PRIMERO – EL TRABAJO INVISIBLE.

Y allá, sobre la mesa, silenciosa pero implacable, te espera el trabajo que no existe, aquellas tareas que queman pero no computan. Y para no quemarte corres; corres a hacer los cajeros, a gestionar el efectivo, a hacer expedientes de activo, de apertura y defunción, a repasar el listado de morosos, a cumplir con el KYC, a contestar correos, a atender llamadas, a cumplir con los protocolos, a preparar los papeles por el notario, a gestionar los siniestros, las incidencias. Ay calla, que hoy además me toca hacer bienvenida.

CÍRCULO SEGUNDO – LA TORTURA.

La gincana macabra ya ha empezado y en este segundo círculo los hurones del averno toman la forma de averias; ahora la tablet no funciona, el cajero se para, o no va la impresora, o no hay manera de digitalizar nada, o como no, ha caído la línea. Y la mejor de todas, error del programa cuando estamos tecleando una venta de algún producto que está en campaña.

CÍRCULO TERCERO – EL CLIENTE.

Aquí los demonios toman múltiples formas: de cliente enfadado, de cliente que se queja, del que no quiere hacer cola, del que te falta el respeto, del que te quiere hacer una carta al director, del que te engaña, del que te quiere denunciar, del que te lo quiere sacar todo, del que viene sin hora, del que es demasiado sabio y del que no entiende nada, del que te pide aquello que no se puede hacer y del que te utiliza. Y tú aguantas, no fuera caso que te hundas en el fango de un bajo índice de calidad.

CÍRCULO QUARTO – LA JORNADA CONTINUA.

Este es el círculo de la formación y las reuniones, el laberinto del Minotauro del NON STOP donde vivimos atrapados por la formación normativa, los posgrados, las reuniones de directores, subdirectores, gestores, empleados de mesa o de caja, las sesiones formativas, los maratones de llamadas, actas de la DT, reuniones con el DG o con responsables de segmentos de clientes o negocio. Y cuando ya parece que encuentras la salida nos topamos con el voluntariado, la sublimación perversa de la conciliación imposible.

CÍRCULO QUINTO – LA ANGUSTIA.

La mañana avanza mientras sorteas los cuatro primeros círculos de tu infierno, cuando de repente te das cuenta, el tiempo pasa y no has vendido nada de las campañas que tocan. Y entonces se te hace un nudo en el estómago, un sudor frío te recorre la espalda, incluso te cuesta respirar, es el síndrome de tu cuadrícula en blanco, del raport a cero, de un AVE sin ventas.

CÍRCULO SEXTO – EL CONTROL.

En este círculo Lucifer te tortura de múltiples maneras: a las once te pide como vas de ventas, y sabes que a las dos volverá. Además, tendrás que pasar los resultados por el Conecta, y llenar un raport que no entiende nadie, o bien, te retratarán en la cuadricula de la vergüenza. El objetivo no es saber qué has vendido, no (por eso ya tienen el AVE) el objetivo es hacerte pasar vergüenza, que te sientas obligado a vender, y a vender de cualquier manera. Y por los pecadores menos productivos tenemos la llamada del DC “para pasarles la corriente”, y cuando te hace la pregunta: “¿en que te puedo ayudar?”, sabes que ha llegado el momento de echar a correr. Y todavía más, está el PLAN de MEJORA, el instrumento supremo de la tortura inquisitorial.

CÍRCULO SÉPTIMO – EL BAILE DE LOS MALDITOS.

Si los seguimientos y las reuniones son el fuego de nuestro infierno, los rankings son las brasas. Lucifer te clasifica con un cuidado enfermizo convirtiendo la venta en puntos de una macabra competición deportiva, a la vez que convierte el resto de compañeros (y oficinas vecinas) en tu competencia. Hay que bailar descalzo sobre las brasas, y si bailas bien puede ser cobrarás algún bonus o premio. Piensas que las reglas de las campañas las redactan los hurones del averno que quieren tentarte a trabajar más y a pagarte menos. Y aquí es cuando caemos en la caldera de aceite hirviendo del IEC. Los demonios encargados de los ratios de eficiencia, márgenes y costes ríen sin cesar, mientras nosotros mismos limitamos el número de empleados de las oficinas.

CÍRCULO OCTAVO – LA TRAMPA.

Las bestias del Hades estiran nuestras pobres almas por piernas y brazos. Por un lado armados con pulcres códigos éticos y normativas, que dejan bajo nuestra responsabilidad su cumplimiento más estricto. Al otro lado el Cerbero, el guardián de la sistemática comercial, monstruo insaciable, ávido de ventas, el cual por la obtención del resultado esperado, y los bonus correspondientes, te tienta a saltarte esta misma normativa y código ético. Caídos en la tentación, te lleva entonces, entre los dientes, hasta el rincón más oscuro del infierno donde te espera el expediente disciplinario: LA AUDITORÍA.

CÍRCULO NOVENO – LAS AMENAZAS

Esta es la última estación de nuestro viaje, en el lugar más profundo del infierno, donde las relaciones se vuelven tóxicas, donde prevalece la mala educación, el desprecio y la falta de respeto, donde nuestros demonios son las broncas de los superiores o a que te ridiculicen en público, donde se impone el miedo: miedo a perder el cargo o el trabajo, miedo a la arbitrariedad de tu jefe, miedo a los cambios, miedo a que te cierren la oficina, miedo a que te integren, miedo a que te obliguen ir a la IN TOUCH, o a que te hagan ir a ocupar una plaza que no quieres. El miedo es el aliento del Hades y sus servidores que con amenazas veladas o más explícitas quieren doblar nuestras voluntades para conseguir sus objetivos particulares.

Esta es la realidad Sres. responsables de la DT Cataluña, lo saben bien porque los liberados del SECB se lo han dicho muchas veces. Y tanto ustedes como nosotros, sabemos que de este infierno no se sale indemne, la salud de los empleados lo está pagando a ojos vista. ¿Tiene que pagar la plantilla por sus errores o tenemos que esperar consecuencias todavía más graves porque alguien tome alguna decisión? Ustedes deciden qué papel quieren interpretar en esta obra macabra. 

 

Colaboradores del BLOG
Sección Sindical Girona, Lleida y Tarragona
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